Frases de Destino

  • Yo soy el dueño de mi destino; yo soy el capitán de mi alma.
  • A cada cerdo le llega su San Martín.
  • Yo creía que la ruta pasaba por el hombre, y que de allí tenía que salir el destino.
  • Cada hombre tiene que inventar su camino.
  • La manera en que una persona toma las riendas de su destino es más determinante que el mismo destino.
  • Míseros mortales que, semejantes a las hojas, ya se hallan florecientes y vigorosos comiendo los frutos de la tierra, ya se quedan exánimes y mueren.
  • Que cada cual siga su inclinación, pues las inclinaciones suelen ser rayas o vías trazadas por un dedo muy alto, y nadie, por mucho que sepa sabe más que el destino.
  • El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.
  • Resulta una gran verdad que el destino es una ley cuyo significado se nos escapa, porque nos faltan una inmensidad de datos.
  • Siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción.
  • El destino, el azar, los dioses, no suelen mandar grandes emisarios en caballo blanco, ni en el correo del Zar. El destino, en todas sus versiones, utiliza siempre heraldos humildes.
  • Lo que se considera ceguera del destino es en realidad miopía propia.
  • A veces nuestro destino semeja un árbol frutal en invierno. ¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán? Mas esperamos que así sea, y sabemos que así será.
  • El destino mezcla las cartas, y nosotros las jugamos.
  • No creo en la casualidad ni en la necesidad; mi voluntad es el destino.
  • No creo que haya que lamentarse sobre el propio destino, pero a veces es muy duro.
  • Levantado el muro contra la voluntad de los inmortales dioses, no debía subsistir largo tiempo.
  • Los grandes hombres y mujeres tienen confianza en el destino, conocen parte de su porvenir, porque son parte de él.
  • Debemos obrar, no para ir contra el destino, sino para ir delante de él.
  • El hombre sensato cree en el destino; el voluble en el azar.
  • A veces hace falta un ramalazo de locura para construir un destino.
  • Me apoderaré del destino agarrándolo por el cuello. No me dominará.
  • Luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espigas que quisiera resistirse a la hoz.
  • Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
  • Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo.
  • ¡Actúa en vez de suplicar. Sacrifícate sin esperanza de gloria ni recompensa! Si quieres conocer los milagros, hazlos tú antes. Sólo así podrá cumplirse tu peculiar destino.
  • Tendremos el destino que nos hayamos merecido.
  • Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera.
  • El destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad.
  • Créeme, en tu corazón brilla la estrella de tu destino.
  • Lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir.
  • Si llego a mi destino ahora mismo, lo aceptaré con alegría, y si no llego hasta que transcurran diez millones de años, esperaré alegremente también.
  • Lo que ha de suceder, sucederá.
  • Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa, querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nuestros vicios.
  • Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino.
  • Ni aún permaneciendo sentado junto al fuego de su hogar puede el hombre escapar a la sentencia de su destino.
  • No mires nunca de donde vienes, sino a donde vas.
  • Llamamos destino a todo cuanto limita nuestro poder.
  • Los espíritus vulgares no tienen destino.
  • No hay más destino que el que nos haremos a pura sangre, a mano.